La lucha por la democracia ha estado presente a lo largo de nuestra historia. Los panameños hemos avanzado sobre los pilares de los derechos humanos, la participación ciudadana, la igualdad y el fortalecimiento del Estado de derecho. Hoy, más que nunca, es necesario recordar estos principios y defender con determinación el marco que los hace posibles.
No podemos hablar de democracia sino la vinculamos con la institucionalidad. En otras palabras, debemos proteger el sistema que garantiza a la ciudadanía expresarse libremente, que sus derechos sean respetados, pero sobre todo, que la justicia funcione y que la ley se aplique de forma correcta.
Tras casi un mes de huelgas y cierres, el impacto negativo sobre la población y en su desarrollo social y humano resulta evidente. Rechazamos categóricamente las acciones que favorezcan intereses particulares. Comprendamos que esta no es la vía para lograr acuerdos ni mucho menos para alcanzar el bienestar común.
Panamá merece más que una confrontación permanente. Merece espacios de reencuentro, de entendimiento y de respeto. Hoy, más que nunca, es tiempo de cuidar lo que tanto nos ha costado construir.
